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Cómo controlar el ambiente de las salas limpias

2019-10-03
1 minutos de lectura
Cómo controlar el ambiente de las salas limpias

El uso de salas limpias está muy extendido en la investigación científica y en distintas industrias. Una sala limpia es un lugar que permite minimizar la contaminación aerotransportada y al mismo tiempo llevar un control estricto de factores como la temperatura y la humedad.

Esto las convierte en un espacio indispensable para algunas industrias como la farmacéutica, la de bioingeniería, la electrónica y la micromecánica, en las que la limpieza y la precisión son de vital importancia.

Clasificación de salas limpias

En este sentido, cada vez hay más reglamentos relativos a las salas limpias para garantizar que la producción sea segura y esté libre de contaminación.

Básicamente, las salas limpias se clasifican en función de la limpieza del aire. El aire se filtra constantemente y se hace recircular por filtros para mantener su calidad.

Al ser el único punto de entrada y salida de la mayoría de los contaminantes (es decir, las personas), las puertas son muy importantes para cumplir las normas internacionales de clasificación. Una buena puerta contribuye en gran medida a minimizar las posibles variables.

Hermeticidad

La primera cuestión que hay que plantearse es si las puertas para salas limpias están bien selladas.Unas puertas eficaces deberían ser lo más seguras posible y disponer de un sellado prácticamente impermeable. Muchos laboratorios utilizan incluso sistemas de esclusas para entrar y salir.

Sin embargo, el proceso de filtrado del aire hace circular el aire dentro de la sala. A fin de cuentas, tenemos que respirar. Las salas limpias suelen mantener la presión del aire elevada, que es lo que sucede cuando se introduce más aire del que se saca.

Esto quiere decir que el aire en exceso intenta escapar, por lo que cualquier flujo de aire que haya alrededor de la puerta al abrirla y cerrarla circulará hacia fuera, limitando así el acceso de contaminantes externos.

Velocidad de la puerta

Otro factor clave para mantener una sala limpia... pues eso, limpia, es la velocidad de la puerta. En general, cuanto más rápida sea, mejor.

Las puertas de apertura y cierre rápidos regulan el intercambio de aire y reducen el riesgo de que entren contaminantes como corrientes de aire, humedad, polvo y suciedad. Cuanto menos tiempo esté abierta la puerta, más fácil será mantener estable la presión del aire.

Las puertas especializadas no pueden ser el último recurso, sino que tienen que ajustarse a su finalidad que, en este caso, es mantener un ambiente limpio y controlado para garantizar que los procesos de pruebas y fabricación son lo más precisos y eficientes posible.

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